lunes, 11 de enero de 2016

José Ingenieros: Lucha de clases y ¿Lucha de razas?

¿Qué tan celebre fue el pensamiento de José Ingenieros? Este filósofo argentino, medico, y profesor de psicología experimental, está considerado como uno de los máximos representantes del positivismo en latinoamérica.

Escribió entre tantas cosas "La simulación en la lucha por la vida" (1903), en clara consonancia con la corriente del Darwinismo Social que prevalecía en Argentina por aquella época. A ese respecto, y como miembro del Partido Socialista, defendió también la idea de que la lucha de clases era una de las múltiples manifestaciones de la lucha por la vida. En este sentido, entre 1901 y 1904 sostuvo: "La superioridad de la raza blanca es un hecho aceptado hasta por los que niegan la existencia de la lucha de razas. (...) todo lo que se haga por las razas inferiores es anticientífico. A lo sumo, se los podría proteger para que se extingan agradablemente."

Haciendo un malabarismo con las ideas de Marx, transformó la lucha de clases en lucha de razas, y demostró las pretensiones de los "ilustres" de su momento: construir una nación blanca, la más blanca de América.

(1877- 1925)

Edad Media: El sexo y los Padres de la Iglesia.

El deseo sexual, creyó San Agustín, era la más impura y sucia de las maldades humanas, el sexo podía anular por completo la razón y el libre albedrío. El sexo no solo era irracional sino pecaminoso. Agustín y sus contemporáneos consideraron que el sexo era un grave peligro moral, en parte porque creían que las sensaciones y los afanes sexuales, en particular las reacciones de los órganos genitales, no estaban bajo el debido dominio de la voluntad humana. El sexo, agregó el santo oriundo de Hipona, era algo vergonzoso y sórdido. Por esa razón, observó, la gente siempre trata de efectuar las funciones sexuales en secreto. Luego, se aconsejaba que los cristianos se limpiaran de toda mancilla sexual antes de poder participar en todo servicio religioso. La pasión sexual, las fuentes físicas de la vida y la reproducción humana era para la Iglesia Católica las fuentes del pecado. Aquel pecado intrínseco del deseo carnal marcó fuertemente a toda la Edad Media. (BRUNDAGE, 2003)

domingo, 10 de enero de 2016

El Ahuehuete en el que lloró Hernán Cortés


El ahuehuete es un árbol icónico en México, considerado sagrado por los antiguos y árbol nacional por los nuevos. Su nombre viene del nahuatl y significa “árbol viejo de agua” o “árbol que nunca envejece”. Pueden alcanzar 40 metros de altura y vivir cientos, incluso miles de años. ¿Cuántos ya tenía el de camino a Tacuba cuando Cortés lloró bajo sus hojas? Lo desconozco, pero sí es evidente que hasta que lo quemaron presenció silencioso el posterior dominio español, la instalación de un templo católico a su costado, el crecimiento de la ciudad y la desaparición del gran lago.



La Bomba "H"






Hace unos días, Corea del Norte anunció que realizó su primera prueba con una bomba nuclear de hidrógeno. El comunicado ha hecho saltar las alarmas de la comunidad internacional. Se diferencia de las bombas de fisión desarrolladas originalmente en la década de 1940 (las más trístemente famosas son las de Hiroshima y Nagasaki) en que emplea un primer dispositivo de fisión para propiciar después una reacción mayor: la fusión de átomos de hidrógeno. Este segundo proceso es el que multiplica su poder devastador.

Sin embargo, esta no fue la primera de la historia en ser lanzada, pues son reconocidos los numerosos ensayos nucleares efectuados tanto por la URSS como por Estados Unidos y otros países occidentales -como Francia- en el marco de la Guerra Fría. De esta forma, la primera bomba de hidrógeno fue lanzada el 1 de noviembre de 1952 en las Islas Marshall, sobre el océano Pacífico. También se encuentra la conocida como Bomba del Zar, detonada a modo de prueba por la Unión Soviética en el Mar de Barents en 1961.

   





Guerra Fría: El Telón de Hierro y la Cortina de Bambú






Allan R. Millet, director del Eisenhower Center for American Studies y profesor de Historia de la Universidad de Nueva Orleans, sostiene que los maestros de la manipulación de la Guerra Fría no vivieron solo en la Casa Blanca o en el Kremlin al momento de rememorar a personajes como Tito, Mao Tse-Tung, Konrad Adenauer, Gamal Abdel Nasser, Sukerno, David Ben Gurion y Fidel Castro, entre otros.


De esta manera, nos hemos acostumbrado al estudio de la Guerra Fría desde una versión plenamente eurocentrista, dejando sin consideración lo que sucedía, al mismo tiempo, en distintos países del continente asiático. Así, a la versión europea de la cortina de hierro, término empleado por el nazi Joseph Goebbels en 1945, o al telón de acero del que habló Winston Churchill en 1946 para referirse a la división europea entre comunistas y capitalistas, se sumó en 1949 la versión del Este asiático: la cortina de bambú.